El príncipe Felipe
Narrador_ Hace mucho tiempo había un príncipe que se llamaba Felipe. Tenía todo lo que quería menos el amor de una princesa.
Felipe_ ¡¡¡Oh padre, si pudiera conquistar una princesa!!!
Padre_ ¡Hijo, estoy agotado! Les diré a los guardias que vayan por una.
F_ ¡No padre, iré yo.
(Llama a su caballo)
F_ ¡Ramón, Ramón!
(El caballo aparece, Felipe lo monta y sale por el bosque)
¿Cómo será la princesa que encontraré, si es que la encuentro?
¿Cómo será su vestimenta? ¿Y el color de su piel, de sus ojos, de sus cabellos? ¡Qué sea de mi estatura!
¿Le gustará pintarse? ¿Qué le gustará que le regale? ¿Rosas? ¿Flores? ¿Alhajas? ¿Una caja de bombones? ¿Chocolates?
De tanto pensar me he perdido y está empezando a oscurecer.
(Se siente el aullido pero no aparece el lobo)
Lobo_ Aauuuuuuuuuuuuuu.
(Aparece una sombra)
F_ ¡Ay! ¿Qué miedo?
L_ ¿Qué haces por aquí? Este lugar es peligroso para un príncipe como tú.
F_ Es que ando buscando una princesa para casarme y ser feliz.
L_ Yo te ayudaré. ¡Sígueme!
(Se sube al caballo con Felipe y siguen)
F_ ¿A dónde me llevas?
L_ Es una sorpresa.
F_ ¿Por qué no me dices?
L_ Porque las sorpresas no se dicen. No has leído el cuento de Caperucita Roja.
(Felipe empieza a temblar)
F_ Sí. ¿Me vas a comer?
L_ Sí. Pero antes tienes que trabajar para mí. Si no haces lo que yo te ordeno te comeré.
F_ ¡Por favor! ¡No me comas! ¡Trabajaré para ti!
(Siguen cabalgando y aparece en el fondo el castillo del príncipe)
F_ Este es mi castillo.
L_ ¡Ja, ja, ja! Yo no soy el lobo que tú pensabas. Soy el lobo de Caperucita Moderna. Soy bueno. No te voy a comer.
F_ No conocía un lobo como tú.
L_ Pocas personas me conocen.
F_ ¡Qué suerte que te conocí! Aunque no me hayas ayudado a conquistar una princesa me ayudaste a llegar a mi castillo. ¿Quieres venir a vivir conmigo?
L_ No, prefiero el bosque, ahí están mis amigos y mi familia. Vendré a visitarte todos los días.
F_ Pero ahora vení a conocer a mi padre.
(Felipe y el lobo se van abrazados, conversando, hacia el castillo)
Se cierra el telón.
Autores: Cada vez que la leemos se nos ocurre cambiar algo.